María BalbínMaría Balbín
(Caravia la Baxa 1877 - Uviéu 1961)

Obra completa

Por Concha Prieto

María Balbín nació en Caravia la Baxa, el 17 de marzo de 1877. Sus padres, Mateo (armador de carros) y Josefa (costurera) tuvieron siete hijos, tres niños y cuatro niñas, y no disponían de muchos medios económicos. Fue uno de los hermanos, Urbano, emigrado en Cuba, el que mandó dinero para que María estudiase. Así fue como cursó los estudios de Magisterio en Oviedo, cumpliéndose los deseos de su hermano que tanto empeño puso para ver a la familia bien situada. Otras dos hermanas tuvieron también que emigrar, pero, en este caso, para Buenos Aires.

Se casó María Balbín en Oviedo, en 1911, con Enrique Rodríguez González, profesor de Bellas Artes y extraordinario tallista. Se conocieron en la  capital estando el trabajando en Casa del Río, tienda especializada en muebles de talla fina. El matrimonio tuvo cuatro hijos, dos mujeres y dos hombres, pero, pese a todo, ella nunca quiso dejar la profesión que tanto le gustaba.

Dio clases en algunos pueblos asturianos (Cabranes, Lluarca, Cuideiru), hasta que en 1939 llegó destinada definitivamente para Oviedo. Todas las opiniones de la época confirman la firme vocación y la capacidad de la escritora para la docencia. Se retiró de la escuela en 1947, a los 70 años de edad.

Falleció en Oviedo en 1961.

Fue una mujer de una amplia cultura, y con aficiones pictóricas y musicales. La relación más clara que se le conoce con los intelectuales de la época la vincula al matrimonio formado por Mercedes Valero y Constantino Cabal. Las colaboraciones de María Balbín en el  diario Región se corresponden justamente con la época que fue director Cabal, y Mercedes Valero responsable de la sección de Sociedad. Se sabe que se tenían una y otra amistad y admiración, y puede ser que también coincidieran claramente en algunas actividades culturales: las dos escribieron de temática religiosa, y hay noticias de que le dos debieron tener alguna manifestación pública en favor de la igualdad de los derechos de la mujer: María Balbín, como conferenciante en la Escuela de Magisterio, trató temas relacionados con el feminismo (Escritoras asturianas del siglo XX, entre el compromiso y la tradición. Pérez-Manso, Elvira María, Principado de Asturias, Consejería de la Juventud, 1991). Pese a que vivió tiempos políticos  muy distintos y pese a la agitada vida social de la Asturias del siglo XX, no se le conocen manifestaciones al respecto, ni inclinación ninguna.

María Balbín vive en un  período de grandes cambios políticos, sociales y económicos: la crisis de la Restauración, la dictadura de Primo de Rivera, la Segunda República, la Guerra Civil y la Dictadura de Francisco Franco, pero no parece que ello quedara reflejado en sus escritos conservados, de los que también desconocemos la fecha en la que se crearon en la mayor parte de los casos.

En este sentido, puede decirse que María Balbín no es muy distinta de sus escritoras contemporáneos que hicieron la obra en asturiano, a no ser algunas excepciones. Pero sí podemos decir que se diferencia de las escritoras contemporáneas en castellano, también asturianas, que sí vivieron la literatura de una manera más comprometida como Eva Canel o Eugenia Astur, aunque también es verdad que sus circunstancias vitales fueron otras.

Nuestra escritora expresa en su  hacer literario sus vivencias tomadas de  la cultura tradicional, popular, de la religión, de su profesión (maestra) y de la materia prima de su oficio: los niños, a los que adoraba.

Pero conviene destacar que no permanecía ajena a todos los problemas sociales que la rodeaban: la emigración a tierras americanas es un tema recurrente en su poesía y en su prosa, puede ser porque le tocó vivirla en carne propia.

Temáticamente, en este contexto histórico que le tocó vivir a María Balbín, puede decirse que hasta la Guerra Civil significó un período muerto en su obra. No eran esos temes tremendos los que ella quería cantar en sus poemas, sino lo que supusiera cotidianidad, familiaridad, temas tan cotidianos y familiares que tenía que expresarlos con un instrumento tan propio como la lengua materna: el asturiano, aunque también escribía en la lengua de cultura, en castellano.

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